martes, 24 de mayo de 2011

Feria del Libro Aragonés de Monzón-intervención

Presentación Feria de Monzón

Buenos días

Debo decir que me siento privilegiada por presentar la Crónica de la Gente de los Ríos en esta Feria del Libro de Monzón, encuentro al que he tenido la suerte de acudir como lectora y esta vez, como escritora, ya que este año debuto con esta obra.
¿Qué fue lo que me empujó a escribirla?
Pues las ganas de contar un pasado muy reciente, que abarca del siglo XVII hasta 1950 y narra lo acontecido a orillas de los ríos aragoneses, españoles y del mundo.
¿Y por qué se me ocurrió?
Porque después de disolverse una entidad ciudadana a la que pertenecía, la Asociación Río Ara, que trabajaba por la promoción de dicho río y consiguió el descarte del embalse de Jánovas, me dio pena perder la información que se había recopilado.
Así que decidí ampliarla emprendiendo una investigación independiente que me llevó varios años y por fin la presenté en formato de libro. Un relato novelado que además, dispone de setenta fotografías, muchas de principios de siglo, que corroboran lo narrado.
¿Cuál es, por tanto, el objetivo de este libro?
Ofrecer, por fin, un marco histórico a las narraciones orales que abundan en nuestra provincia en las que nuestros padres o abuelos intentan explicarnos porqué tuvieron que dejar su pueblo o casa.
Pero ojo, este libro también apoya al que ahora no quiere dejar su aldea u hogar, entendiendo que vivir a orillas de un río es un derecho de la misma categoría que vivir en una capital de provincia o de reino.
Uy, si ya estoy hablando de reinos…y como no, en una Feria del Libro Aragonés.
Porque creo que esta crónica, a la gentes ajena a estas historias, nos ayuda a recuperar esa dignidad que los aragoneses nos hemos ido dejando perder cuando decidimos creer que el desarrollo era un asunto en el que poco teníamos que decir o empezamos a pensar que nuestro futuro era mejor que otros lo escogieran por nosotros..
Sí, yo creo que la Crónica de la gente de los ríos ayuda a recuperar autoestima porque desvela un pasado con intención de comprometerse con el presente y el futuro.
Y es que en ese pretérito se aprecia que nuestro actual destino fue influenciado por intereses que se gestaron alrededor de las riquezas naturales de nuestros valles.
Es cierto que parte del protagonismo de su explotación fue nuestra. De hecho el Regeneracionismo , los pantanos, la hidroelectricidad y el regadío fueron factor de riqueza y desarrollo en Aragón y aún tenemos en un panteón a su mayor representante, Joaquín Costa. Pero también es cierto que la emigración, la desidia política, las expropiaciones y compraventas mal llamadas amistosas, fueron el pan de cada día de amplias zonas de nuestro territorio, de tal forma que podemos constatar que la electricidad y gestión del agua también han ido acompañadas de sufrimiento humano, explotación obrera, destrucción rural, colonialismo y sustento de intereses lejanos. A veces de ciudades tan distantes como Madrid, Barcelona, París o Bilbao y otras de empresas tan ajenas como Catalana de Gas, Fuerzas Eléctricas de Cataluña, Endesa o la bilbaína Iberdrola, la antigua Iberduero.
Por ello, leyendo este libro veremos cómo fueron unos vascos los que ampliaron la estación de tren de Barbastro o de qué forma un pequeñito valle pirenaico del Ésera daba luz a casi media Barcelona mientras Sabiñanigo inició su andadura industrial de manos galas.
Es alguna de las historias que podemos encontrar en esta crónica, que de forma amena nos cuenta como en un momento éramos una especie de Amazonia pirenaica en la que la riqueza no era el caucho ni la madera exótica, sino el llamado oro blanco, la energía hidroeléctrica.
En estos contextos de abundancia de ríos y codicias, amanecieron iniciativas relacionadas con canales de navegación y regadío que entendieron que traían tanto beneficio que jamás cuestionaron su proceder y tecnología, hoy altamente criticadas desde los derechos humanos, el patrimonio, medio ambiente y modernas soluciones como embalses intermedios y modernización de regadío.
Pero en estos principios hay que decir que a estas iniciativas se sumaron capitales locales que por ejemplo hicieron posible la electrificación del Altoaragón con precios más populares que los de la ciudad condal, o inauguraron las harineras modernas del territorio protagonizando una importante actividad económica desde molinos, batanes, eléctricas, serrerías, minas, comercios, puentes y aldeas.
Y así se puede contar cómo numerosos pueblos oscenses importaban piedras de moler de la fábrica más importante del mundo, la francesa de la Ferté, o una hidroeléctrica a orillas del Ara fue capaz de montar más de cien kilómetros de cable para dar luz a pueblos de la sierra de Guara y del mismo valle. Sí, este fue el molino de Boltaña.
Entidades dirigidas por gentes que entendían la explotación de los ríos de un modo que hoy llamaríamos sostenible y por tanto nos pueden enseñar mucho, ya que la actual cultura y forma de gestionar el agua que emana de Confederaciones Hidrográficas, determinadas empresas de regantes e hidroeléctricas, padecen graves carencias.
Un mundo tradicional que, hasta ahora, unos se empecinan en tachar de antiguo y artesanal y otros nos atrevemos a calificar de protoindustrial o e incluso a decir que era claramente industrial. Un mundo que quizás ha sido tan despreciado y olvidado porque pertenecía a una sociedad pequeña y modesta, la de nuestros abuelos y padres.
Unas gentes no pobres pero si sencillas, no influyentes pero con gran fortaleza interior. Por eso, como su conocimiento del medio les permitía y permite siguen apostando por la vida de unos paisajes tan codiciados como hermosos, los protagonistas de este relato son ellas, la gente de los ríos. Personas que la Unesco dice que hacen río porque que tras miles de años de sabia y ordenada gestión disponen de una economía, medio de vida y cultura que merece nuestra atención.
Y es que muchos de las retos del futuro están condensados en sus obras hidráulicas, bastantes en ruinas, otras reconstruidas, pero todas dignas de respeto y admiración. Así que este libro también habla de puentes, acequias, palancas, azudes, balnearios, nabatas, pesca y todo lo que se nos ocurra para relacionar mundo rural con economía y río.
Y claro, si empezamos a hablar de dinero toparemos con la alianza del gran capitalismo con los fascismo europeos y su condensación en el Franquismo y la Democracia.
Porque tras un golpe de Estado, una dura Guerra Civil y Posguerra con efectos sobre los ríos que también son narrados, como los trabajos de los prisioneros republicanos en el Añisclo, hoy Parque nacional; o la presión estatal sobre empresas como el batán de Lacort, a orillas del Ara, vemos cómo la hostilidad del gran capital se exarceba a partir de los años 50 con la excusa del bloqueo energético norteamericano.
En esos tiempos la dictadura Franquista hacía los posibles por distanciarse de los fascismos recién derrotados, pero en su fondo seguía siendo un gobierno alejado de su ciudadanía y favorecedor de grandes empresas. Lobbies económicos que estimulan un nterés general que aún se atreven a decir que es nuestro y la crónica detalla en los valles para señalar verdaderas intenciones.
De esta forma descubrimos los “modus operandi”, las formas de proceder que enmarcan las historias que nos han llegado por vía oral.
Como esa de los vecinos de Mediano, que nos dicen que de un día para otro y sin avisarles llenaron de agua su pueblo y tuvieron que marchar corriendo, o la violencia personificada en un trabajador de Iberduero que patrullaba con armas por el valle del Ara y fue el que cerró la escuela de Jánovas.
“Modus operandi” que se compartieron con otros territorios de España y Portugal y explican la impunidad que tuvieron ingenieros, empresarios y políticos dedicados a trabajar para que el fin justificara los medios.
Un preceder que en nuestro territorio se agravó con las políticas forestales y de preservación de embalses, que entendían que el habitante de los bosques era un enemigo y explican el porqué tanto pueblo deshabitado. Una versión de la historia que pone un poquito en su sitio la dignidad de los habitantes rurales, que han de escuchar versiones de su desaparición bastante falseadas mientras la suya es ignorada y merece que le prestemos atención.
Por eso este libro desea enmarcar en su justa medida lo acontecido. Lo hace mediante un relato basado en documentos reales que ha sorteado arcones secretos y averiguado el marco legal, histórico y real de la pequeña historia de estos territorios.
Un libro que nos ayuda a comprender la evolución social de nuestra tierra y porqué algunos nuevos intentos de colonización son actualmente rechazados. Pero a pesar de constatar la diferencia de modelos de desarrollo que podemos aplicar en los ríos, la crónica desea encontrar puntos de encuentro.
Y lo hace empujada por el ejemplo de las primeras víctimas de Confederaciones, Hidroeléctricas y Ministerio de Medio Ambiente, que a pesar de la dureza con que fueron tratadas supieron emigrar a otros puntos de la geografía española o francesa, adoptaron otros pedazos de país y con mayor generosidad vincularon a sus descendientes con un paisaje codiciado pero no por ello despreciable.
Así que esta es otra intención de esta obra, acercarnos al aspecto humano de estos hechos, a lo que verdaderamente vivieron los vecinos.
Por ejemplo el hostigamiento que sufrió el molino de Guaso, cerca de Aínsa, cuando se convirtió en enemigo por ser fuente de riego de la huerta de una zona condenada a morir. El relato de una resistencia que ya había sido protagonizada hacía años cuando uno de sus propietarios fue candidato a diputado por el Sobrarbe…
A menudo los que nos acercamos a la historia del valle del Ara y el embalse de Jánovas decimos que es la punta de un iceberg en el que se manifiesta el abuso de poder del hidroeléctrico sobre el mundo rural, pero al mismo tiempo vemos cómo los vecinos de la zona reaccionan y por ejemplo los de Ligüerre de Ara consiguen levantar un puente que les une con la carretera y evita la desaparición de su aldea, hoy punta de lanza del turismo rural.
Así que la crónica nos va contando la historia pequeña, la historia de una voluntad de creer en la vida, de una lucha de pequeños contra grandes que tenemos la suerte de que en el Ara, de momento, parece que están ganando los modestos.
No siempre ha ocurrido así, ni en Barasona, ni en la La Peña, Yesa, Escales, El Grado, Mediano o bosques del Sobrepuerto o la Solana, pero su relato nos refleja la historia de personas sencillas, a veces familiares, otras no, pero en el fondo muy cercanas porque sus emociones, limitaciones y sentimientos son muy nuestros.
Y ello es porque contrariamente a lo que se empeña la historia oficial, sobre todo eran y son ciudadanía, personas como nosotras con sus vidas, familias, trabajos y sentimientos. Emociones que fueron lo que me empujó a hacer su crónica, la de la gente de los ríos.
Un paseo por lo fluvial que desea ser un punto de encuentro del pasado con el presente y el futuro y que espero que sepan disfrutar.
Gracias por una atención y un río de saludos.


viernes, 25 de marzo de 2011

Los ojos de PIlar

Yo tenía entendido que era un río, el Guadiana, el que tenía ojos  y que esa agua era la que protagonizaba este tipo de resurgimientos. Así que cuando oía aquello de "los ojos del Guadiana", pensaba que sólo la naturaleza era capaz de evocar con tanta fuerza la posibilidad del  retorno, la sugerencia de que bajo tierra también hay vida y evolución, la certeza de que ésta puede resurgir en cualquier momento.
Y de pronto, en  la exposición de la pintora Pilar Aguarón, veo que no…que los ojos  también pueden ser de una artista que, comedidamente, renace con la fuerza de un río.
Es difícil hablar de un renacimiento cuando desconoces su origen, pero viendo su trama pictórica me atrevo a decir que Pilar Aguarón, como el Guadiana, tiene hondura y profundidad.  Y por ello creo que ya no se observan esos primeros retratos  que tanto querían ver...sino que las miradas se recogen  en un velo que reclama derecho al recogimiento. Sí, Pilar Aguarón sigue pensando que en la vida hay que mirar con franqueza, pero, tras años de soterrada evolución, afirma que además, esa mirada tiene derecho a manifestarse cuando lo desee…un auténtico alegato a la intimidad…
De la misma forma, sus cuadros siguen relatando pedazos de paisaje, aglomerados de hierba y flor…pero ahora consolidan su belleza mediante la sugerencia de lo concreto, del campo que quiere ser de algún lugar, de hermosos sitios como nuestra imaginaria Tellerda…
Y es que la pintora nos dice que el paisaje, además de hermosura tiene reconocimiento. Y con un truco de prestidigitación pictórica, tiñe sus cuadros de familiaridad, de cercanía, de un halo que sugiere el trigal vecino, el atardecer de la semana pasada, las flores de aquella primavera ...
¿Podemos calificar de involución o de evolución el resurgir de Pilar Aguarón?

Quién sepa responder a esta pregunta tendrá nuestro merecimiento…y es que los ojos de Pilar son como el Guadiana,con mucho que contar y …poco que explicar en una crítica.

El lector tendrá ocasión de visitarla en www.aguaron.net y en sucesivas exposiciones que, seguro, a partir de este renacimiento va a celebrar. Y en ellas nos alegraremos de que los ojos de Pilar,  como los ríos, nos recuerden que el regreso siempre es posible…
Forau de Aigualluts, paisaje fluvial que nos evoca la vitalidad de la marcha...y el regreso


domingo, 12 de diciembre de 2010

Encuentro escritores dos vertientes pirenaicas-Arreau

Y por fin llegó el gran fin de semana.
El 18-19 Septiembre, protagonizando un milagro, como le dijimos al agradable mosén de Arreau, cruzamos el tunel cerrado de Bielsa con el fin de participar en las Jornadas de Artesanos y Artistas del libro organizadas por el Ayuntamiento de Arreau.


Tres escritores de la vertiente del sur estábamos invitados (el cierre del túnel pesaba). Severino Pallaruelo presentaba su libro "Tristes montes" en francés, el poeta Joaquín Sanchez Vallés su novela "El juglar de Languedoc" y yo la "Crónica de la gente de los ríos".



Por parte francesa se contaba con la presencia de Marcel Péres y su libro "Henri Rusell y sus cuevas", Cyril Renaillet con "La gran travesía de los Pirineos", Mayala Itoiz con "Enrique IV, rey de la paz", Jean Francois Soulet con su obra "las disidencias y resistencias pirenaicas" , Patrice de Bellefont con "El concepto del paisaje cultural" además de poetas como Jacquie Saint-Jean, Pierre el Maité Colin y Claude Brugeilles.


En los portales de la casas los expositores enseñaban su arte y saber hacer. A destacar una monjita que fabricaba libros con unas cuantas cuerdas y pieles, ilumineros (no sé si se dice así) que enseñaban escenas medievales y contemporaneas chapaditas en baños de oro y lapislazuli, una original papiroflexista que hacía esculturas de libros como alternativa de reciclaje y varios artesanos de planchas y tintas que imprimían textos con todo tipo de letra.


Un mundo lleno de paciencia, profesionalidad y cordialidad al que nos agregábamos con alegría los escritores, sabedores que somos el fin de un proceso en el que tanta importancia tiene el cosido de las tapas como el final del libro.

Por la noche una emotiva lectura de textos en la iglesia de Arreau dio paso a la del poema de nuestro poeta Joaquín Sanchez Vallés en el que el Somontano oscense era descrito con amor y acierto... en francés.
Además una exposición de affiches y carteles de publicidad de  los años veinte y treinta de los Pirineos y otra de fotografías en la que había autores españoles dejaba buen sabor de boca y el convencimiento de que estas montañas inspiran a muchas gentes y artes.


Tras los consabidos encuentros con autoridades y colegas franceses, en los que la polémica y debate tuvo su protagonismo, acudimos a una proyección de fotos de Lucien Briet en la que nos percatábamos de los cambios sucedidos en la cordillera en el último siglo (a destacar la devastación del valle del Ara, afortunadamente en vías de recuperación).

Y es que parte de los debates, aparte de la simpatica propuesta de Joaquín Sanchez en la que afirmaba qué hubiera pasado si la batalla de Muret la hubiera ganado el rey aragonés (y por tanto esa pàrte de Francia hubiera seguido dependiendo de la Corona aragonesa), circulaban alrededor de la vida del túnel de Bielsa, la introdución del oso, la sociedad que desaparecía...y la que surgía en su lugar con propuestas como la polémica línea transpirenaica, de interés en Arreau dado que allí tienen una terminal de ferrocarril.



Con el concejal Laurent, un excelente anfitrión

Severino Pallaruelo en sus relatos  dibujaba con acierto el fin de un mundo tradicional, la respercusión de la emigración y abandono de pueblos y aldeas aragoneses en su libro "Tristes montes" mientras la crónica señalaba los intereses políticos y económicos que habían imperado en estas épocas y su actual reivindicación, con idea de plasmar una evolucion del Pirineo que, afortunadamente, sigue hablando de vida y esperanza.



Entrañable el numeroso público que acudió a la librería de Arreau y chapeau por su propietario, uno de los ideólogos (que no organizador) del acto. Tienen que haber gentes así para que se lleven a cabo estos encuentros en los que además, contamos con el trabajo de a pie de Laurent y Ana. Así en esta charla de presentación de nuestros libros los oyentes, en una ambiente de complicidad cultural sin igual, no dudaban en traducir nuestras palabras cuando no acertábamos con el galo y nos hablaban de su vinculación con la Bolsa de Bielsa, el exilio y la actual España.

Gentes republicanas maltratadas por la historia a las que hacíamos un hueco en nuestros corazones porque, a pesar de las dificultades, comparten con nosotros el futuro de una cordillera en las que sus escritores tenemos mucho que contar de sus verdaderos protegonistas, las gentes de lugares como Arreau.













jueves, 9 de diciembre de 2010

Encuentro de escritores de ambas vertientes pirenaicas en Neouvielle (Francia)

Y de pronto un llamada de teléfono...¿quieres venir a un tres mil de Francia a presentar un libro?
¡Claro que sí!

Este verano yo le tenía ganas a la montaña pero hay que reconocer que este reto me superaba...Sin embargo, aunque no subiera arriba del todo , había que hacer acto de presencia...¡así que para allá me fui..!

La idea partía de un grupo de personas de la villa de Arreau, sito al otro lado del Sobrarbe, un municipio recientemente hermanado con el de L´Aínsa (Huesca) .
La propuesta, un encuentro de escritores de ambas vertientes del Prineo en el marco de una Feria Artesanal del Libro.


El lugar, un tres mil que luego resultó ser una excursión más cortita de la que hay fotos tan espectaculares como esta (el Pirineo francés, como siempre, verdecito hasta en Agosto)



El encuentro de escritores y lectores se llevó a cabo en unos embalses que llaman lagos (por supuesto esta Cronista de la Mar Fluvial te detalla temas así). Son los del Neouvielle, que son  reserva natural pero tienen explotación hidroeléctrica.
En el fondo era un reto para presentar un libro que critica este tipo de modelo de desarrollo, pero no un impedimento...




Al principio muchos afirmaban que, en esa zona,  lo que contaba la Crónica de la Gente de los Ríos poco tenía poco que ver con Francia, que lo que allí pasaba era muy diferente...
Que nosotros, los del sur, con eso de las politicas hidráulicas franquistas,  teníamos muchas cosas diferentes...pero luego, cuando empezamos a compartir información resultó que vaya, que en Neouvielle plantean engrandecer una de sus presas y el proyecto se llevaría por delante un ejemplar refugio de montaña, mientras el río se lo desvían entero por otro sitio...o como siempre, el dinero que se gana de esos saltos, poquito es visto en el valle.

Al final, como era de esperar, las dos vertientes del Pirineo compartíamos temas con problemáticas y perspectivas semejantes e incluso podemos añadir que los del lado español, con experiencias fluviales y forestales  que pueden resultar de interés para nuestros vecinos galos y republicanos.

Un maravilloso encuentro al que también acudió el reportero de Televisión Francesa a hacer sus entrevistas...


El fotográfo zaragozano Ignacio Saldaña, gran retratista de la vertiente pirenaica...



Además de un numeroso público deseoso de pasar un estupendo día en en el Pirineo...




Buenos  amigos con los que esperamos volver a charlar el fin de semana de la Feria del Libro Artesanal, esta vez sí, en Arreau.

Feria del Libro de Huesca, Junio 2010

Un día lluvioso en el que a pesar de todo, hubo tiempo para libros, reseñas y recomendaciones... inspiradas por libreros e instituciones que se habían encontrado en este rincón del Parque de Huesca.

La idea... propagar el amor al mundo de la lectura y sus alados hijos, los libros.

La Cronista de la Mar Fluvial disfrutó de visitas de amigos y lectores, compartiendo con otros escritores sus ganas de salir al mundo.

Un día memorable para charlar de ríos, cultura y vida...

Un día especial, el del libro.


martes, 2 de noviembre de 2010

Estamos en otoño



Y conforme se acortan los días vemos cómo el color de los bosques va adquiriendo una luminosidad semejante a una dorada despedida del verano.
Es tiempo de hacer andadas tranquilas,a ritmo de persona,de observar cambios cromáticos del paisaje...y del alma.
Por fin podemos escuchar el ruido de las hojas al caer, nos percartamos de que aquella piedrecica lejana...es un dolmen y que aquella hoja tiene forma de triángulo...
Maravillas del tiempo, los humanos y una naturaleza por la que debemos apostar si queremos seguir disfrutando.
Algunas noticias al respecto...los glaciares del Pirineo han avanzado este año lo que habían retrocedido durante varios con lo cual su pérdida se ha visto ralentizada.
Los ríos de la cordillera, gracias a este verano tan húmedo, han limpiado sus cauces de manera determinante marcando un espacio de libertad fluvial que esperemos que los dedicados a su gestión asuman, por fin, de manera realista.
Y para terminar las bibliotecas de España han protagonizado un importante incremento de usuarios...
La gente, enmedio de su lucha por sobrevivir a la falta de expectativas, inmersa en determinadas salvas de caracter fascista o alineante, apuesta por la cultura como arma.
No nos hemos equivocado los que creemos en el Estado de Bienestar como reequilibrador del capitalismo salvaje e inhumano. Así que alegra este uso ciudadano de los servicios públicos que una vez más demuestran su capacidad (desgraciadamente muy limitada en España) de redistribuir justicia social, amparo y ánimo.
A coger fuerzas este otoño para aguantar el invierno, a pensar cómo seguir adelante con lo que realmente importa... y que este obligado baño de modestia nos ayude a colocar cosas en  el sitio que de veras merecen...sin prescindir de nuestra rica herencia cultural en la que los blogs han de aportar su granito de arena.

Por ello, amigo lector,  desde éste un fuerte río de saludos y a no reblar, caminante de la vida...

martes, 10 de agosto de 2010

Accidentes en el Pirineo aragonés

Imagen del ibón Azul de abaixo de Panticosa este Julio del 2010 aún algo blanquito

Este año en que las nieves se han retrasado y aún permanecen a alturas a las que no se estaba acostumbrado, están sucediendo accidentes que se están llevando demasiadas vidas por delante…


Poco cuesta pensar que los afectados de estos dramas son imprudentes, han acometido tareas por encima de sus posibilidades o padecido de ambición desmesurada. Sin embargo, esto no siempre resulta acertado...


Y es que a menudo la fatalidad es resultado de hechos muy simples. Sin negar que la imprudencia sigue siendo la primera causa de accidentes en el Pirineo aragonés, otras veces son el desconocimiento del medio, la curiosidad acompañada de mala suerte o la emoción los que desencadenan situaciones sin control. Entonces los hechos forman parte de procederes tan humanos, tan nuestros, son resultado de formas de pensar tan familiares que otras veces nos han llevado a grandes logros que, francamente, da pena comprender que tienen esa doble cara, que sí, que puedes arriesgarte para obtener la foto de tu vida pero también perder tu vida en esa foto…


Seguramente la gente que encontró la cueva de nieve en el valle de Pineta, a una altura a la que se accede en coche y cualquiera puede estar paseando, cuando se les ocurrió entrar no pensaron en la imprudencia que estaban cometiendo…seguro que ni se les ocurrió mirar la hora del día que era para calcular el estado de la nieve, ni medirían “a ojo” el grosor de la pared que acabó desprendiéndose y tampoco pensarían que el río que salía de esa cueva, era nada más y menos que la nieve derritiéndose a gran velocidad…entonces aquella cantidad de hielo, tan bonita y hermosa, tan inofensiva, se les precipitó matando a varios miembros de un grupo que, de golpe, vio truncada su osadía en imprudencia…


Sí, da rabia ver cómo unas gentes salen malparadas de actuaciones que nos recuerdan algún otro susto del que hemos salido indemnes a los que los que tenemos la suerte de aventurarnos por la montaña y tuvimos mayor previsión o porqué no, ese día la montaña no quiso recordarnos que allí estaba, que estábamos a su merced…


Lo cierto es que los humanos nos hemos olvidado de la importancia de las fuerzas de la Naturaleza como si pensáramos que conforme domesticábamos nuestros medios urbanos y rurales, así ocurría en general….craso error y endeble deducción que se derrumba con tanta facilidad como aquella cueva de nieve…lo cierto es que la Naturaleza es y aún puede ser peligrosa…


Disponer de un pedazo de territorio en el que ella manda y sigue siendo recomendable conocerla es un privilegio. Pero a veces parece que condena a ser destino funesto de una ciudadanía que debería apostar por no desprenderse del contacto con el medio natural y que cuando se acerca, una mala praxis o la mala suerte hace que no puedan contarlo…es como si la montaña fuera un medio dotado de gran crueldad, recelosa de ser explorada y ávida de víctimas.


Pero no, no es algo tan sencillo. Los sentimientos no forman parte de la Naturaleza, nosotros se los añadimos con lo cual la montaña no es cruel ni amable…somos nosotros los que nos acercamos a ella de una forma u otra…


Eso sí, es un medio duro en sí mismo, y quizás como si tuviera que compensarlo, muy hermosa y tentadora, tanto que empuja a acercarse a ella…la historia de las que han vivido en la montaña está llena de dramas semejantes a los que protagonizan sus actuales visitantes, aunque a menudo los sucesos obedecían a hechos más fortuitos o descontrolables, ya que nuestros antepasados sabían muy bien cuándo se podían aventurar ,o no, sobre el hielo…

 

Por ello es recomendable dotarse de este bagaje cultural, estar dispuesto a emprender un esfuerzo intelectual que nos ayude a ser más eficaces en la montaña. No es ningún secreto tribal pirenaico, la forma de actuar está disponible en manuales, en carteles para visitantes, en libros, hablan cada día de ello las gentes de alojamientos, restaurantes, tiendas , servicios y medios de comunicación locales. Su objetivo no es hacernos creer unos palurdos sino empaparnos de un saber que nos facilite manejarnos en un medio difícil, imprevisible y duro. E incluso así, dotados de este conocimiento, hay que ser consciente de que no estamos totalmente exentos de imprevistos …pero si contamos con el mismo podremos intentar reaccionar de forma adecuada… a fin de cuentas los humanos estamos inmersos en un planeta en el que cada día debemos aprender a sobrevivir.


Por ello, deseando que la lista de víctimas del Pirineo aragonés no siga subiendo, esta cronista recomienda acudir a visitar paisajes fluviales, sí, pero también a manejarse en ellos dotados de cultura, de información, de consejos de personas familiarizadas con un medio que exige prudencia para transitar por él.


Así que a disfrutar este año de este Pirineo tan verde y primaveral, de estas nieves tan cercanas (cómo las echábamos de menos estos años de sequía) pero también a cuidarse, que cuando estamos en la montaña, seguimos siendo unos cromagnones dando una vuelta fuera de la cueva… en un medio tan duro y hermoso como el hielo, la nieve, el agua...

Vaya oportunidad este año para ver paisajes fluviales, Gavarnie, la cascada más alta de Europa, detrás de Monte Perdido, Pirineo francés.